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The Book Of The New Sun, de Gene Wolfe

Hay una técnica que usan algunos autores, no sé si tenga nombre, que consiste en omitir partes importantes de una narracion para luego amplificar con esa sensación de vacío otras emociones en el lector. Por ejemplo, H.P.Lovecraft muchas veces va contando sus historias con mucho detalle para, al momento crítico en que el personaje se encuentra con un ente horripilante, dejar al lector sin una descripcion precisa de la monstruosidad en cuestión. El genio de Lovecraft consiste en transformar lo que en otras manos sería un final frustrante y anti-climático en un final satisfactorio gracias a la sensación de vertigo ante lo horriblemente indescriptible.

Mientras en los mitos de Cthulhu el lector conoce bien el universo del cuento y cómo encaja en éste el protagonista, sin conocer los detalles precisos del objeto de la historia, en la serie de The Book of The New Sun ocurre todo lo contrario: el lector cuenta con una crónica detallada de lo que ocurre, sin llegar a entender del todo el mundo en el que se desarrolla la acción. No es que sea algo poco frecuente al comenzar una novela, sobre todo de ciencia ficcion, pero en éste caso el lector se ve obligado al cabo de algunos capitulos a renunciar a entender el funcionamiento del mundo en cuestión, sin que ésto se convierta en un problema para disfrutar el libro. Obviamente, como en Lovecraft, hay toda clase de pistas y descripciones fragmentadas, que en este caso hacen de la parte escondida del escenario un componente fundamental de la historia.

[edit: algunos lectores críticaron esta entrada por no contar nada del libro]

La trama del libro gira alrededor de Severian, un miembro de una orden de torturadores en un planeta que se presume es el mundo real pero en un futuro muy lejano. La orden de los torturadores se encuentra en una citadela al interior de la capital de un imperio gobernado por el Autarca. Severian es explusado de la orden al ayudar a una aristocrata enviada a la tortura por el mismisimo Autarca y, claro, termina metido en una conspiración en contra de éste último (aunque sin mayores motivaciones reales).

Aunque, como ya explique, el contexto nunca es explicado de manera precisa, se llegan a entender algunas cosas. El Autarca gobierna una imperio que es la sombra de lo que alguna vez fue una civilización suficientemente avanzada para intentar dominar el resto del universo, pero que ha caido en decadencia, retrocediendo al oscurantismo. Tecnologicamente el mundo también ha retrocedido, aunque alguna tecnología avanzada parece seguir existiendo, al tiempo que la gran mayoria de la gente vive como en la edad media. Se entiende por ejemplo que los viajes inter-espaciales siguen existiendo, aunque probablemente solo están disponibles para la aristocracia. Dichos viajes se realizan por medio de una tecnología de “espejos” de la cual nunca se sabe mayor cosa. En el pasado, muchas especies extra-terrestres (cacogen) fueron importadas al planeta entre otras cosas para ser usados militarmente en contra de unos seres casi-sobrenaturales creados posiblemente por medio de bio-tecnologia y ahora fuera de control.

La historia es contada en primera persona por Severian, en un estilo lleno de alegorías y de verdades a medias.

Recomendado, ciencia ficción de la muy buena.

Fin de Google Reader, pensamientos desordenados

Resulta que ayer google salió con que van a acabar el servicio de google reader. Curiosamente yo me había pasado a usar Google Reader luego de que BlogLines, el servicio de lectura de blogs que usaba antes, anunciara que iban a cerrar (para luego salir con que no, que ya no). En ese momento yo pensé que lo mejor era quedarme en Google Reader creyendo que ese tipo de servicio es tan fundamental que google nunca lo iba a cerrar. Parece que en realidad no mucha gente lo usa. Ironicamente bloglines sigue aun en pie y no tienen planes de cerrarlo.

En todo caso ahora me pregunto si lo mejor es migrar a otro servicio web, o simplemente instalar un lector de RSSs en mi server personal (a proposito, ahora que lo pienso hoy en día me es más indispensable tener un server conectado a internet en alguna parte que un PC en la casa). Otra opción, que no me interesa, es la de tener un lector RSS “cliente” en el PC o en el “smart phone”.

Mientras escribo esto, me doy cuenta que hoy en dia hay cuatro plataformas disponibles para el software que uno decide usar diariamente (me refiero a plataformas de uso general, no al software del micro-ondas, por ejemplo):

  • El smart-phone/tablet
  • Una aplicación web bajo el control de otra persona (i.e. gmail, trello, etc)
  • El PC (Desktop?)
  • Una aplicación web bajo el control personal

Hace no mucho tiempo la única plataforma era el “Desktop”. Para mucho gente hoy en día la única plataforma práctica es el smart-phone.

Volviendo al tema de Google Reader, por ahora la opción que me atrae más es instalar tiny tiny RSS en mi server, en vez de migrar a otro servicio alojado por un tercero. Por supuesto eso viene con el costo de tener que mantener al día la instalación, etc.

Chomksy y el ateismo militante

Chomsky, ateo, se refiere al nuevo ateismo militante:

I haven’t been thrilled by the atheist movement.  First, who is the audience?  Is it religious extremists?  Say right-wing evangelical Christians like George Bush?  Or is it very prominent Rabbis in Israel who call for visiting the judgment of Amalek on all Palestinians (total destruction, down to their animals)?  Or is it the radical Islamic fundamentalists who have been Washington’s most valued allies in the Middle East for 75 years (note that Bush’s current trip to the Middle East celebrates two events: the 60th anniversary of the State of Israel, and the 75th anniversary of establishment of US-Saudi relations, each of which merits more comment)?  If those are the intended audiences, the effort is plainly a waste of time.  Is the audience atheists?  Again a waste of time.  Is it the grieving mother who consoles herself by thinking that she will see her dying child again in heaven?  If so, only the most morally depraved will deliver solemn lectures to her about the falsity of her beliefs.  Is it those who have religious affiliations and beliefs, but don’t have to be reminded of what they knew as teenagers about the genocidal character of the Bible, the fact that biblical accounts are not literal truths, or that religion has often been the banner under which hideous crimes were carried out (the Crusades, for example)?  Plainly not.  The message is old hat, and irrelevant, at least for those whose religious affiliations are a way of finding some sort of community and mutual support in an atomized society lacking social bonds.  Who, in fact, is the audience?

Libros

Compramos libros porque creemos estar comprando el tiempo para leerlos. — Warren Zevon

Sistemas Operativos

Una de las cosas que cada vez me importa menos es el sistema operativo que uso. En el trabajo uso Windows 7, que me parece aceptable. El sistema es estable y la interfaz de usuario razonable. Le hace falta una buena linea de comandos, pero en realidad la mayor parte del día me la paso en Visual Studio y en firefox. Cuando tengo que mover archivos me resigno a hacer clicks con el mouse: no es tan grave. En la casa sigo usando GNU/Linux, en la encarnación Ubuntu. Todavía tengo problemas cada vez que hago una actualización: no me sorprende para nada que el wi-fi deje de funcionar o que toque bregar de nuevo con los drivers de la tarjeta gráfica (ver este post de Miguel de Icaza sobre la muerte de Linux en el desktop). Entusiaste de KDE durante años, ahora uso Unity, tan solo porque es lo que Ubuntu me propone por defecto y no tengo ganas de discutir. Por lo demás, cada vez me importa menos estar actualizado (ojo, en alguna época yo usaba la versión CVS de KDE, que recompilaba cada 15 días). De todas formas, practicamente no uso el PC en la casa. Entiendo perfectamente que ahora los nerds usen MacOS X, que funciona sin problemas out of the box. Mi yo de hace 15 años, configurando la apariencia del sistema operativo hasta el más mínimo detalle, es ahora un extraño. Yo ya ni cambio el wallpaper.

Sobre las corridas de toros y el consumo de carne

Está de moda entre el progresismo de las clases acomodadas colombianas declararse en contra de las corridas de toros. De todas las preguntas que surgen alrededor de este tema me interesa la siguiente: es coherente indignarse por las corridas de toros y al tiempo pasar por alto el sacrificio de animales para el consumo de carne?

La respuesta más usual del campo anti-taurino es que hay una diferencia fundamental, el sacrificio de animales en un matadero se justifica dada la necesidad del ser humano de proteina animal. Me parece que este argumento es debil: es bien sabido que (por lo menos en los paises donde hay corridas de toros) el consumo de carne es en general muy muy superior a lo necesario para una nutrición adecuada. Es decir, a las vacas las matamos por el placer, y no por la necesidad, de comer carne.

Viene entonces el siguiente argumento: a diferencia de la corrida, el objetivo en el matadero no es causar sufrimiento en el animal, por lo tanto es menos reprobable. Me parece muy facil darse buena conciencia de esa manera. Cualquiera que haya visto imagenes de mataderos o de las condiciones en las que se crían los animales, se puede dar cuenta de que toda esa cadena genera muchisimo mas sufrimiento que unas cuantas corridas.

Habiendo mostrado que con respecto al “volumen” de sufrimiento de los animales, si es que se puede hablar de eso, las corridas no son sino un detalle irrisorio comparado con la industria cárnica, falta abordar el aspecto simbólico. Argumentan los anti-taurinos que la corrida es la celebración de la crueldad y que por lo tanto es inaceptable como símbolo y debe ser proscrito. Sea, pero, mas alla de lo curioso que resulta andar peleando rabiosamente contra un símbolo mientras aceptamos una masacre muy real, innecesaria y cotidiana de animales bajo nuestras narices, cabe preguntarse por qué el símbolo que tiene la corrida para los anti-taurinos (la muerte, el sufrimiento, etc) va a tener más valor que aquel que tiene para sus entusiastas (celebración del valor, de la vida, de la voluntad de poder, o de lo que sea). Creo que, de hecho, el matadero simboliza algo mucho más feo: simboliza la capacidad que tiene el hombre de destruir y asesinar de manera mecanica, sistemática, sin necesidad de ver ni untarse las manos de sangre y olvidandose del asunto.

La literatura fantastica envejece mal

Terminé de leer un libro que me recomendaron: Legend, de David Gemmell. Se trata de otro clásico con una gran fanaticada que uno no sabe muy bien de donde sale. Porque … que libro tan malo! La historia usa la formula típica de un ejercito que se enfrenta a otro mil veces mas grande, prepara la defensa con tezón, y … bueno, no cuento más, ya se imagan por donde va la cosa. Que la historia sea basada en una fórmula ya bien gastada no me molesta, al fin y al cabo los libros de fantasía heróica siguen casi siempre unas lineas y unos códigos bien establecidos, eso es lo que uno espera, pero la narración es tan primaria que, en mi opinión, pone a este libro no solo en la categoria de “novela para adolescentes” sino en el de “novela que parece escrita por adolescentes”. No lo lean.

Luego de leer Duna, unos cuentos viejos de ciencia ficción y Legend, me queda la impresión que, en lo que tiene que ver con la literatura fantastica, todo tiempo pasado fue peor. Ultimamente he leido bastantes libros de este género (y ahi meto ciencia ficción, fantasía heroica, weird fiction…) y lo mejor que he leido ha sido lo mas reciente. Por ejemplo, recomiendo mil veces Perdido Street Station o la saga de Game of Thrones (bueno, esta no es tan reciente).

Duna

Es Duna, mega best-seller de la ciencia ficción, la gran novela que sus fans creen? Yo diría que no. Pero cabe preguntarse si alcanza a ser una buena novela.

Hay mucho que reconocerle a Duna: el libro explora varios temas originales (sobre todo para la época) y además propone un universo que es una delicia para el amante de la fantasia/ciencia ficción. Se trata de un futuro bastante oscuro, tecnológicamente avanzado (dominan el viaje espacial), controlado por aristócratas en constante forcejeo de poder. Se sabe que en el pasado la humanidad tuvo que entrar en guerra contra las máquinas inteligentes, que en algún momento se salieron de control (como suele ocurrir). En consecuencia, la inteligencia artificial está prohibida. Para suplir el vacio que dejaron las máquinas pensantes, ciertos humanos han desarrollado habilidades mentales excepcionales gracias a diferentes técnicas de entrenamiento y, sobre todo, al uso de una sustancia llamada “melange”.

Un elemento bastante original es que la navegación espacial es controlada por un tipo de seres con este tipo de especialización mental y que se han convertido en una organización esencialmente apolítica, por fuera del control del imperio. El transporte del resto de la gente, incluidos los aristócratas, el emperador y sus ejercitos, depende de ellos. Esto, junto a toda la simbologia aristocratica, la ausencia de computadores y la inutilidad de las armas de proyectil debido a “escudos de energía” personales, logra crear una seductora atmosfera pre-electrónica/pre-armas de fuego, en un futuro avanzado (sin ser steam-punk).

La ciencia ficción moderna probablemente le debe mucho a esta serie, que exploró temas como la ecología y la ingenieria social (me parece que el cuento de haber “plantado” una religión como parte del plan de las bene-gessirit era una idea excelente que el autor no desarrolló tanto como hubiera podido, al menos en el primer libro. Es Paul Atreides efectivamente un mesías o una fabricación manejada  por otras fuerzas?). Recordando los viejos capítulos de Star Trek puede darse uno cuenta de que la influencia de Duna fue enorme.

La historia en si misma es prometedora y con personajes potencialmente interesantes (sobre todo del lado de los malos, los buenos son mas bien sosos, comenzando por el personaje principal, el heroe mas aburridor de la galaxia). Desafortunadamente, luego de un buen comienzo, la novela entra completamente en el modo “joven con super-poderes predestinado a salvar el mundo” que siempre he encontrado insoportable. Hay dialogos en abundancia, casi todos sin interés. El destino del universo parece decidirse en una serie de escenas a recinto cerrado con conversaciones sobreactuadas, como de telenovela. Luego están los elementos misticos de la novela, que son como artefactos regados por todos lados sin que el lector sepa que hacer con ellos o para que están ahi. Hay varios huecos en la lógica de la historia (por nombrar solo uno: como es posible que el imperio nunca se haya interesado seriamente en conocer a fondo el unico planeta que produce la sustancia de la que depende TODO el universo?) pero personalmente soy indulgente con ese tipo de problemas en la narración.

En resumen, una historia del todo bien contada en un universo genial. Hay que verlo sin embargo con los lentes de hace 40 años, tal vez el estilo de narración “space opera” tenia mas sentido en ese entonces, pero creo que no ha resistido bien del todo el paso del tiempo.

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