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Vaqueros y piratas

Ya se sabe que el género western es en esencia el mismo que el de las películas japonesas de samurai sin amo, al punto que se pueden transcribir películas de uno al otro sin problema, como en el caso de los 7 samurai (o de Por un puñado de dolares). Son historias sobre las fronteras de la sociedad (fronteras geográficas y morales), donde los personajes son hombres más de acción que de ideologías o discursos. Como hace poco leí “La isla del tesoro” y además repetí la trilogía de Sergio Leone con Clint Eastwood, me puse a pensar si también hay relación con el género de piratas. Hay varios puntos en común obvios, aventuras violentas, personajes ultra-codificados, la apología de la libertad (debe ser por eso que esas películas pegan tanto entre el hombre domesticado), pero, sobretodo (y lo que permite hacerse la pregunta sobre la relación entre los géneros) un escenario en las orillas del mundo civilizado.

Me parece que la diferencia importante es la siguiente: el vaquero está efectivamente por fuera del sistema, donde las reglas y las leyes no aplican (el sheriff es un actor más) y donde cada cual está por su cuenta. Es así como muchas veces el climax del western se materializa cuando el personaje principal se enfrenta a un dilema moral que se presenta en su forma mas pura ya que el vaquero no tiene que rendirle cuentas a nadie diferente a si mismo. El vaquero es un solitario, si adhiere a un grupo es por una alianza circunstancial, sus dialogos son lacónicos y sus conflictos se resuelven rápido a punta de revolver. El pirata, en cambio, no está realmente por fuera de la sociedad sino que hace parte de una mini-sociedad que replica, de manera grotesca, la sociedad de origen. El pirata no está solo, hace parte de un colectivo con sus normas y jerarquías, que imitan aquellas de la sociedad de origen. Los piratas, que se refieren a si mismos como gentlemen of fortune, ponen especial cuidado en respetar una cierta etiqueta al hablarse entre ellos, tratandose mutuamente de “Mr.” o “Sir” (antes de darse bala o espada). La tripulación de un barco respeta una cierta jerarquía y hay un respeto, como en el resto de la sociedad victoriana de la época, tanto de la forma como de ciertas “leyes” superiores al individuo. Esa diferencia le da un sabor bien distinto a los dos tipos de escenario.

De ñapa, junto a este sesudo análisis, dejo dos citas piratezcas, in english:

Now and then we had a hope that if we lived and were good, God would permit us to be pirates, — Mark Twain

De La isla del tesoro, de Robert Louis Stevenson:

For thirty years,” he said, “I’ve sailed the seas and seen good and bad, better and worse, fair weather and foul, provisions running out, knives going, and what not. Well, now I tell you, I never seen good come o’ goodness yet. Him as strikes first is my fancy; dead men don’t bite; them’s my views—amen, so be it.

 

 

 

Cuento de navidad

Era la víspera de navidad y Antonio “Toño” Botero se despertó confundido, con dolor de cabeza y la camisa manchada de sangre. Luego de cinco minutos de letargo se levantó, caminó pesadamente a la cocina y se preparó un café. Como todas las mañanas, el café le supo asqueroso. A Toño le gustaba pensar que si hubiese alguien con quien compartir su vida el café le sabría mejor. En el fondo sabia que no cambiaría nada, dado que el café lo preparaba en una máquina que no dejaba nada al azar. En cualquier caso, lo cierto era que desde hacía un tiempo la soledad comenzaba a pesarle.

Al tomar la ducha, la bruma mental comenzó a disiparse y Toño recordó que la noche anterior había salido con sus colegas de trabajo a tomarse algo. Como siempre, habían discutido sobre la vida, la guerra, el amor, el sexo, la paz, la política, las ultimas fotos de las vacaciones de Laurita en Facebook, en fin de todos aquellos temas que constituyen desde el alba de los tiempos la materia prima del arte y la filosofía. Temas de los cuales la sensación de horror que viene con entender de ellos que nunca se les encontrará un verdadero sentido va invadiendo a cada hombre de nuestros tiempos hasta convertirlo en ese ser frágil y vulnerable, esa versión enternecedora  del homo sapiens que puebla hoy en día las ciudades de nuestro planeta. El nihilista de oficina.

Era precisamente de nihilistas de oficina que se llenaba el establecimiento donde Toño y sus amigos habían estado departiendo la noche anterior, el famoso “Tonada para un torero” de la 6ta con 19. Desayunadero en las mañanas, expendio de almuerzos ejecutivos al medio día, “Tonada para un torero” era un altar de la salsa en la cabeza de su propietario y oficiaba en realidad como tertuliadero de burócratas cuadragenarios, durante las noches. Su clientela contaba con algunos personajes de alcurnia sospechosa, como aquel concejal flacuchento y libidinoso con ínfulas de poeta, pero también con uno que otro aristócrata en toda regla, como el capo de una peligrosa red de atraco y cosquilleo que sin duda compartía sangre tanto con Nicolas de Federman como con el cacique Timanco. La mayoría de comensales eran sin embargo simplemente gente ordinaria, trabajadores encerrados en un ascensor social eternamente atascado en el segundo piso. Aquella noche, la decoración de navidad pasada de moda que cubría el lugar le daba un aspecto lúgubre.

Luego de vestirse, Toño metió la ropa sucia en la lavadora. Fue entonces cuando recordó la razón por la cual su camisa tenia manchas de sangre. Al regresar a su casa a media noche, subiendo a la plataforma de acceso al sistema rápido de bus, comenzó a sangrar por la nariz. Era algo que no le ocurría desde que tenia 13 años. Toño había buscado en sus bolsillos sin encontrar ni pañuelos ni nada que hubiese podido ayudarlo. Lo único que pudo hacer fue quedarse quieto e inclinar la cabeza hacia atrás hasta que la hemorragia nasal se detuviera. Desde esa posición absurda, sin poder ver lo que pasaba a su alrededor, Toño escuchaba a transeúntes especular sobre su estado.

Transcurrió un tiempo con Toño en esa posición hasta que la disminución del oxigeno en el cerebro hizo que su túnel visual se fuera cerrando poco a poco. Se sintió solo, como flotando en medio del cosmos a millones de años luz de la tierra. Toño se había convertido en una esfera de energía navegando por el espacio en total calma cuando de repente una voz femenina preguntó “señor, le pasa algo?”. Contestó que se le había venido la sangre por la nariz (de nuevo podía hablar). Conversaron un rato mas. El pliegue de la carótida lo mantenía aún en estado de alucinación y le pareció que él y la mujer eran dos batracios gigantes del lago Titicaca, intercambiando mensajes plácidamente por medio de burbujas. La joven le recomendó que comiera maní que porque seguro eso era falta de hierro.

Luego perdió el sentido.

Toño no lo recordaría nunca, pero un capitán del cuerpo de bomberos de la ciudad lo había visto y, con ayuda de la mujer, lo había metido en un taxi y mandado a su casa.

De todo eso, a Toño no le quedaba ese 24 de diciembre nada distinto a un sentimiento de zozobra y de guayabo, parecido al que sintió el primer hombre que al bajar del árbol a las planicies del áfrica se dio cuenta de que ya no se iba a poder volver a trepar. Toño estaba a punto de ponerse a llorar, pero tenía un poco de afán. Metió las manos en los bolsillos para buscar las llaves y fue justo ahí cuando se produjo el milagro de navidad, en su bolsillo encontró un papelito en el cual estaba escrito un numero de teléfono junto a un nombre femenino.

Libros 2016

Este año no leí casi nada (culpa de la falta de tiempo, del internet, etc, etc). El que más me gustó fue “El corazón de las tinieblas”, de Joseph Conrad. Leí una introducción a la teología de la liberación, aburridisima y de la que no aprendí finalmente nada interesante. Otro sobre “the late antiquity”, ese sí interesante. En cualquier caso ninguno que me haya dejado con la sensación de haber leido una cosa muy tremenda, como lo han hecho libros en el pasado. También intenté leer un libro de Adorno (o sería el año pasado?), pero confieso que no entendi sino como la cuarta parte de lo que leí y no lo terminé.

Fin del mundo

L'arcane sans nomEl arcano trece del Tarot de Marsella (llamado “sin nombre”) contiene la imagen de la muerte, el fin de partes del pasado que hace posible el nacimiento de nuevas realidades. Es una carta de transformación. La imagen de la muerte carga también la promesa de una vida nueva, pero no sin alguna clase de duelo.

2016 ha sido un año con visajes apocalípticos. En medio de la muerte de personajes icónicos, toda clase de eventos internacionales impensables en el pasado presagian el aniquilamiento de certezas, reglas y códigos. En suma, es el momento propicio para hacar cambios y tomar desiciones radicales. No hay que tener miedo de la nueva vida que viene, como me dijeron hace poco en una lectura del tarot, ninguna vida es en si misma un éxito o un fracaso y, sobre todo, no hay una sola vida sino varias.

En fin, todo eso para decir que me voy a mandar hacer la vasectomía.

Laptop

Hasta hoy y durante los últimos tres años no tuve computador en la casa. Me explico: en realidad si tenía (tengo) un PC, pero está en mi “oficina”, en el sótano de la casa, lugar al que casi nunca bajo desde que deje de trabajar en la casa. Como no es un portatil, ahí se queda y no lo uso casi nunca.

Es inexacto decir que no tenía un computador ya que, como casi todo el mundo, llevo constantemente un computador en el bolsillo o en la mano (el smartphone). Y esa es probablemente la razón principal por la que casi nunca bajaba al sótano a usar el PC. Un smartphone provee casi todo aquello por lo cual uno usa un computador personal hoy en día.

Como los utiles terminan dandole forma a la manera como uno hace las cosas, el smartphone nos convierte en consumidores de internet que escriben tweets, entradas de facebook y publican fotos en instagram. Los textos un poco mas largos son dificiles de escribir en una pantalla tactil.

En fin, todo eso para decir que estoy estrenando un laptop.

Más sobre los derechos

Un derecho fundamental es una norma elevada al plano de lo sagrado. La regla de no matar se convierte en el derecho a la vida, la regla que impide al estado crear reglas que prohiban a la gente decir tal o cual cosa se convierte en el derecho a la libre expresión, y así. La sacralización de esas normas como lo que es incuestionable las convierte en aquello que está por encima de la cultura, de la opinión, de la época, etc. Así es como la discusión sobre si la propiedad es un derecho o una “función social”, como dice la constitución del 91, es indistinguible de un debate religioso. Los derechos son una especie de dios light. Pasé lo que pasé, los derechos estarán ahí, como dios. De alguna manera son un truco de ilusionista para que uno pueda seguir siendo religioso sin decirlo, sin perder la ilusión de racionalidad. Pareciera que la necesidad de inamovibles es una de las cosas realmente inherentes al ser humano.

 

Demografía

Me escribe una amiga para contarme que está esperando bebé. Me alegra, ella y el novio nos caen muy bien, fueron de las primeras personas de las que nos hicimos amigos acá en Canadá. No nos vemos muy frecuentemente porque ya no vivimos en la misma ciudad, pero les tengo un cariño especial.

Hay personas así, a las que uno quiere ver teniendo hijos como con la esperanza de que se van a parecer a los papás.

El futuro

Lectores, en este post les voy a hablar del futuro próximo, para que sepan como es la cosa. Donald Trump será elegido presidente de los Estados Unidos. Lo anterior no tendrá ninguna consecuencia. Con esto no me refiero al mundo “real” ya que es cierto que un jurgo de personas van a morir bombardeadas o de hambre como consecuencia de la presidencia de ese señor y la miseria crecerá de manera desenfrenada. Pero ya si hablamos de los asuntos serios, podemos contar con que la indignación anti-Trump será integrada de manera impecable e indolora a nuestras vidas cotidianas. A saber: se escribirán artículos (muy buenos) describiendo el impacto de las políticas de Trump en algun pueblito del Midwest. Facebook, Google, Twitter y Microsoft se unirán en un proyecto para empoderar a los ciudadanos ante las nuevas realidad políticas (será juzgado por los comentaristas como algo “sin precedentes”). Una charla en TED nos explicará porque los ciudadanos no se sienten realmente empoderados. Netflix sacará una serie que practicamente reproducirá la actualidad política gringa con tan solo algunas semanas de retardo (Juan Esteban Constain o Ricardo Silva escribirán columnas explicando lo que eso implica). En suma,  no hay que preocuparse, los grandes pilares que aseguran nuestra confianza en la robustez del sistema seguirán ahí, protegiendonos. Este blog contribuirá con su granito de arena.

Imagenes

Padres de familia viendo a sus hijos jugar futbol, sentados en sillitas de camping.

Andrea hablando con una vecina que está tomando vino en la calle.

Un radioescucha quejandose de los ciclistas.

Un señor calvo en camiseta y bermudas, su esposa en bikini.

Un colchón abandonado por habitantes de los apartamentos de al lado.

Una señora obesa paseando un perrito.

Una grua.

Thierry mete un gol. dos. cinco. “Allez Thierry!”

Autismos altamente-funcionales. Trastornos de Deficit de Atención e Hiperactividad.

Vanier. Tienda colombiana. Videoclub. Bar de striptease.

 

 

Bronx

Buena le entrada de la bloguera LeidyMarmalade sobre el manejo mediático de la toma del Bronx en Bogotá. Esta mañana durante el desayuno nos dió por ver noticias Caracol y en uno de los reportajes el periodista comenzó a leer cartas que habían encontrado en los cambuches desalojados (o eso entendí).

Una era una carta cualquiera que le escribía alguien a la mamá, o algo así, cuya lectura sobre un fondo de músiquita dramatica pretendía mostrar como aún en medio de la podredumbre se pueden encontrar destellos de humanidad. Depronto me equivoco, pero yo lo que vi ahí era que le estaban leyendo unas cosas privadas a alguien sin pedirle permiso.

 

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