El futuro

Lectores, en este post les voy a hablar del futuro próximo, para que sepan como es la cosa. Donald Trump será elegido presidente de los Estados Unidos. Lo anterior no tendrá ninguna consecuencia. Con esto no me refiero al mundo “real” ya que es cierto que un jurgo de personas van a morir bombardeadas o de hambre como consecuencia de la presidencia de ese señor y la miseria crecerá de manera desenfrenada. Pero ya si hablamos de los asuntos serios, podemos contar con que la indignación anti-Trump será integrada de manera impecable e indolora a nuestras vidas cotidianas. A saber: se escribirán artículos (muy buenos) describiendo el impacto de las políticas de Trump en algun pueblito del Midwest. Facebook, Google, Twitter y Microsoft se unirán en un proyecto para empoderar a los ciudadanos ante las nuevas realidad políticas (será juzgado por los comentaristas como algo “sin precedentes”). Una charla en TED nos explicará porque los ciudadanos no se sienten realmente empoderados. Netflix sacará una serie que practicamente reproducirá la actualidad política gringa con tan solo algunas semanas de retardo (Juan Esteban Constain o Ricardo Silva escribirán columnas explicando lo que eso implica). En suma,  no hay que preocuparse, los grandes pilares que aseguran nuestra confianza en la robustez del sistema seguirán ahí, protegiendonos. Este blog contribuirá con su granito de arena.

Imagenes

Padres de familia viendo a sus hijos jugar futbol, sentados en sillitas de camping.

Andrea hablando con una vecina que está tomando vino en la calle.

Un radioescucha quejandose de los ciclistas.

Un señor calvo en camiseta y bermudas, su esposa en bikini.

Un colchón abandonado por habitantes de los apartamentos de al lado.

Una señora obesa paseando un perrito.

Una grua.

Thierry mete un gol. dos. cinco. “Allez Thierry!”

Autismos altamente-funcionales. Trastornos de Deficit de Atención e Hiperactividad.

Vanier. Tienda colombiana. Videoclub. Bar de striptease.

 

 

Dianética, Brexit, Hubris

Cerca a mi lugar de trabajo queda una sede mas o menos grande de la Cienciologia. Por fuera parece una librería, hay vitrinas que dan contra la calle St. Joseph exponiendo los libros de ese grupo. Hoy pasaba por ahí y un muchacho me entregó un volante invitando a una charla sobre la historia de La Dianética, uno de sus libros fundamentales. El lema de la conferencia (o del libro, no sé) es “El poder del pensamiento sobre el cuerpo”. Pensé que el tema del poder del pensamiento sobre el cuerpo debe ser el tema mas viejo de la humanidad, que debe ser una virtud de quien sabe cuantos sistemas filosóficos y el sujeto principal de la mayoría de los libros de auto ayuda que hay en el mercado. Sobre todo pensé que es un anhelo de la humanidad más vigente hoy que nunca, en estas épocas en las que poca gente siente que tiene algún control de verdad sobre sus vidas. La mente, en su incapacidad de influir de manera significativa en un mundo que le es incomprensible, como es su función principal, se repliega a intentar controlar el último terreno que parece controlable. A como dé lugar.

Algo interesante con respecto al Brexit es la dificultad que hay para ubicarse dentro de la narrativa izquierda / derecha de la discusión política tradicional con respecto a ese tema. Si bien el campo pro Brexit atrajó a toda clase de xenófobos y otras criaturas de esas, esa dimensión no era la única, y es probable (imposible saberlo desde acá, debido a todos los filtros que hay) que no fuera necesariamente la más importante. Recuerdo por ejemplo que en Francia cuando se votó en contra de la constitución europea, el tema de la inmigración practicamente no estaba presente, ni siquiera apareció mucho en el poco convincente intento de recuperación del debate por parte del Frente Nacional. Varios de mis amigos allá estaban apegados a la idea de que Francia conserve una cierta autonomía debido a diferentes razones. Recuerdo en particular a un colega sindicalista que me decía que muchos de los progresos sociales y regulaciones que habían alcanzado en Francia los iban a tener que renegociar en el contexto de una Europa mucho mas liberal, y en contra de lobbies multinacionales mucho mas ricos y mejor preparados que los que habían enfrentado en el marco nacional.

Sobre todo, lo que me pareció mas raro con el Brexit fue ver al ala “progresista” reciclando el mismo tipo de argumentos que el campo ultraliberal usa regularmente en contra de cualquier decisión política que vaya en contra de la ortodoxia y el status quo, que consiste en pintar un cuadro apocalíptico si se toman medidas “populistas” en contra de la opinión de los “expertos” (i.e. aumentar el salario minimo, volver la semana de trabajo de 35 máximo horas, salario universal garantizado, etc, etc, medidas “irracionales”).

En otras noticias, la visión del universo silicon-valley-esca alcanza niveles de hubris caricaturales con este llamado de YCombinator a arreglar “las ciudades” (presume uno que usando la misma mecánica que usan para fundar start-ups). Como si “la ciudad” fuera un tema en el que nadie nunca hubiera pensado antes, o que hubiera sido pensado unicamente por personas incompetentes y controladas por toda clase de intereses e impulsos conservadores, o, en todo caso, mucho menos inteligentes que los creadores de cosas como Snapchat.

Bronx

Buena le entrada de la bloguera LeidyMarmalade sobre el manejo mediático de la toma del Bronx en Bogotá. Esta mañana durante el desayuno nos dió por ver noticias Caracol y en uno de los reportajes el periodista comenzó a leer cartas que habían encontrado en los cambuches desalojados (o eso entendí).

Una era una carta cualquiera que le escribía alguien a la mamá, o algo así, cuya lectura sobre un fondo de músiquita dramatica pretendía mostrar como aún en medio de la podredumbre se pueden encontrar destellos de humanidad. Depronto me equivoco, pero yo lo que vi ahí era que le estaban leyendo unas cosas privadas a alguien sin pedirle permiso.

 

2012

Tal como lo predijeron los astrónomos mayas, el mundo se acabó efectivamente en el 2012. De ahí en adelante las cosas parecieran mantener su existencia pero en realidad solo han mantenido sus movimientos regulares por pura inercia (al fin y al cabo el momentum del mundo entero en el 2012 no era cualquier bobadita). Desafortunadamente los mayas no dejaron escrito en ninguna parte cuanto tiempo va a seguir en pie el cascaron de lo que alguna vez fue el mundo. Mientras tanto, la humanidad seguirá pretendiendo que el mundo aún existe, sin decir nada, en un fenómeno colectivo parecido al kayfabe de la lucha libre.

Educación

¿De dónde habrá salido esa idea tan repetida según la cual la educación es el vehículo fundamental para la emancipación de la humanidad, cuando en realidad el papel fundamental de la educación es el de condicionar a la gente para que acepte una vida cotidiana que fundamentalmente está en contra no solo de sus impulsos naturales sino también de su felicidad?

Pasando a otro tema, el otro día fui a la asamblea del comite local de Quebec Solidaire, el único partido de izquierda de la provincia (y que, como tal, es considerado previsiblemente como de extrema izquierda). Terminé inscrito en el comite de coordinación. Tengo la impresión de que ese tipo de actividades de implicación ciudadana, por llamarlas de alguna manera, son conducidas generalmente por personas “de una cierta edad”. La razón obvia es que los pensionados tienen más tiempo libre, pero yo sospecho que también tiene que ver con mi hipótesis de que, contrario a la sabiduría popular, el espíritu de progreso colectivo encuentra su apogeo en la calma de la vejez mientras que el militantismo de la juventud proviene muy frecuentemente del placer primario de la confrontación así como de la voluntad de adquirir esa forma de poder que es la de redefinir las reglas del juego.

Tucídides

Estaba en el computador leyendo bobadas y escuchando un podcast. Una de las participantes del podcast mencionó que en Grecia lo que la gente come cuando sale de los bares es queso feta frito, que venden en casetas por ahí en la calle. Me acordé que en la nevera me quedaba un pedazo de queso feta que había comprado para una ensalada. Eché un buen chorro de aceite de oliva en una sartén y en él freí la tajada por ambos lados, hasta que quedó bien establecida esa costra durita y dorada propia del queso frito (sea feta o costeño). Lo puse en un plato redondo y lo bauticé generosamente con jarabe de arce. Una locura esa vaina.

Experimento

Jung, al explorar la figura de Cristo como un arquetipo, explica que su victoria sobre la muerte es el resultado de la cabalidad con la que Cristo llevó a cabo su experimento, viviendo hasta las últimas consecuencias según su idea mas honesta posible sobre la verdad. Lo que me impresiona ahí es la idea de que vivir no puede ser otra cosa que poner en práctica un experimento, como queda claro cuando aún el mismo hijo de dios, en la cruz, duda de su propia misión, de sus convicciones.

Aspectos místicos aparte, me parece clave esa idea de que lo que uno debe hacer es ser honesto con uno mismo a toda costa y procurar vivir lo más de acuerdo posible con lo que uno cree que es verdad, aún sabiendo que nuestra inteligencia es limitada y que el error y la duda son inevitables.

Links y Cosas

  • Va a sonar exagerado, pero este post me hizo cambiar una idea que consideraba 100% acertada practicamente desde que empece a programar: el que toda repetición en un programa merece ser reemplazada por un procedimiento, el uso de una variable o alguna otra forma de abstracción.
  • Hyperion, de Dan Simmons. Ya había leído sobre este libro (famoso, ganador de un premio Hugo) pero la imagen de la portada e incluso el título me habían hecho descartar la idea de leerlo. La imagen de una especie de extraterrestre en un paisaje extraño hace pensar en la idea estereotípica de ciencia ficción sobre viajes en el espacio sin nada nuevo que ofrecer. Menos mal la insistencia de un amigo del trabajo me saco del error. No lo he terminado, pero ya la mitad del libro me convenció de que es de las cosas que hay que leer en ciencia ficción.
  • Hablando de  “las cosas que hay que leer”, con Javier hemos discutido sobre si es mejor gastar el tiempo leyendo libros “clásicos” o si es mejor leer libros recientes (si, ya se sabe que no son cosas incompatibles, pero es por discutir). Dado que el tiempo es un recurso limitado, yo defiendo la idea de que mejor invertirlo leyendo cosas que ya han pasado la prueba del tiempo, idea que Javier desaprueba, metiendo el miedo de que uno se puede estar perdiendo las obras mayores de su propia época. Con respecto a la ciencia ficción, sin embargo, y sin haber leído tampoco mucho, si tengo la sospecha de que lo se escribe ahora es en general mejor que mucho de lo que se considera clásico.
  • Por otro lado, en términos generales, nada garantiza que en la época de uno se estén haciendo cosas mejores o siquiera igual de buenas que lo que se hizo antes. (por ejemplo, en pintura, de que nos habríamos perdido?)
  • Chronicles Of The Wasteland, de Le Matos.

Meltdown

Uno de mis vicios es leer y escuchar lo que proviene de la franja radical de la orilla opuesta a lo que sería, por llamarlo de alguna manera, mi posición política. Es por eso que leo o escucho con regularidad sitios de la derecha racista francesa, la radio basura local, el programa del doctor Londoño, etc. Se trata seguramente de simple morbosidad, del placer que procura la indignación y el sentirse superior a los demás, y cosas así, pero, en mi defensa, también es en parte por el placer de escuchar ideas que no dejan de tener una lógica y que (dependiendo de la fuente) una argumentación inteligente y que en algunos casos también contienen críticas no del todo desprovistas de razón.

Gracias a ese vicio, he tenido ultimamente el placer de ver como gradualmente el National Review (revista legendaria de la derecha pura y dura gringa) entra en modo de pánico ante el ascenso de Trump. Lo mas placentero es que el National Review de alguna manera se presenta generalmente como la derecha “real” frente al establecimiento republicano de Washington y sus temas, en modo normal, son una copia del populismo odioso de Trump. Que delicia cómo ante los riesgos reales de turbulencia salen a defender a aquellos a los que, en apariencia, se dedican a criticar el resto del tiempo.

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