Breve comentario con respecto a la amistad

Words are but symbols for the relations of things to one another and to us; nowhere do they touch upon absolute truth…. Through words and concepts we shall never reach beyond the wall off relations, to some sort of fabulous primal ground of things. — F. Nietzche

En la categoría “amigos” metemos toda clase de relaciones que muchas veces tienen muy poco que ver unas con otras. Están los amigos de toda la vida, que se convierten prácticamente en parte de la familia. Están los amigos del trabajo cuya amistad existe solo en ese contexto. Hay viejos amigos, con los que uno no se ve ni habla casi nunca pero que siguen estando en la lista de amigos por la importancia que tuvieron en el pasado. Están los confidentes. Están los amigos que uno casi no conoce realmente pero con los que hay una afinidad evidente.

Contrario a las relaciones románticas, categorizadas y codificadas con precisión, con los amigos es menos claro cual es el “contrato” entre las dos partes. No hay términos para distinguir diferentes tipos de amigos ni nombres que definan cual es el nivel de dedicación, cual es la lealtad que cada cual puede esperar del otro. Y en general así funciona bien.

Instagram

A nadie le interesan las fotos de los demás. En especial: las de perros, las de platos de sopa, las de gatos, las de selfies haciendo muecas, las que se esfuerzan en capturar la belleza de objetos o lugares banales, las de fachadas de restaurantes, las de cualquier cosa en Nueva York, las de portadas de libros, las de tiquetes para un concierto, las de escritorios casualmente desordenados, las de cualquier cosa al lado de una taza o de unas gafas, las que muestran solo la mitad de un rostro.

 

 

El renacimiento de los blogs

Para continuar con mi post sobre los blogs que siguen vivos, aca van otros para la lista:

Aprovecho para comentar que desde hace rato vengo diciendo que es inminente el regreso de los blogs, en el proximo movimiento de las placas tectonicas de internet, fenomeno al que llamo desde ya el renacimiento de los blogs (o the blogs renaissance, a nivel internacional). Dejo consignado el termino aca, para que quede claro que soy el primero en usarlo.

Escenas de la vida cotidiana

Voy paseando a Thor y a Loki, como todos los días. Escuchando un podcast de una gente ahí echando carreta. Veo un niño por ahí de 8 años con un perrito cachorro. El perrito viene a saludar a Loki y a Thor. Thor, previsiblemente, entra en su modo sociopata, ladrando y gruñendo, con ganas de despedazar al perrito. Sigo caminando, pero el perrito se viene detrás nuestro. Veo que el niño viene a buscarlo, entonces me detengo para no seguir alejando al perrito. El niño comienza a corretear al perrito y yo sigo mi camino. El perrito no se deja agarrar y sigue detrás nuestro. Me detengo de nuevo e intento ayudar al niño a agarrar el perrito. Duramos como 5 minutos pero el condenado perrito no se deja agarrar. Al cabo de un rato miro al niño y le hago la cara universal de “Hice lo que pude, pero de aquí en adelante, cada cual por su cuenta. Buena suerte“. Camino las dos cuadras que me separan de la casa. Cuando voltié a mirar el niño seguía ahí, persiguiendo a ese perro.

Thor

Tenemos dos perros, Thor y Loki. Los dos fueron abandonados. A Thor lo adoptamos cuando ya debía tener unos 4 años y tiene un montón de problemas. Por alguna clase de alergia, se la pasa atorado y estornudando, se nota que le fastidia. A veces le dan “crisis” de eso y termina exhausto todo el día sin moverse casi. También tiene una pata medio mala, seguramente de algún patadón que le dieron en su vida anterior. Para colmo, no fue bien “socializado” y en la presencia de cualquier otro perro (con excepción de Loki) adopta sistematicamente una actitud agresiva (lo cual hace muy aburridor pasearlo). Iba a escribir que a Thor no pareciera importarle un carajo todo eso, pero depronto creen que este post era para hacer algun comentario filosófico al respecto, y no.

La satisfacción del deber cumplido

Sostengo que “la satisfacción del deber cumplido” es una expresión engañosa, que cumplir con las reglas (el deber) es algo que, en si mismo, nunca la ha proporcionado a nadie nada distinto de, a lo sumo, una intrascendente sensación de alivio. Mantengo que cualquier sensación de satisfacción que se le haya podido atribuir al cumplimiento del deber tiene su origen en algo distinto. Tal vez en el hacer algo bien hecho (la satisfacción del artista al producir una obra de calidad, del cientifico al producir un artículo valioso, del narcotraficante al llevar a cabo un proyecto bien planificado, etc), lo cual es algo que produce una sensación de  bienestar en si mismo, sin necesidad de validaciones exteriores, pero que no tiene nada que ver con el respeto de ninguna regla. Tal vez se confunda la satisfacción del deber cumplido con las consecuencias que tiene el deber cumplido (la imagen que los demás se hacen de uno, la estabilidad del orden social, etc). O puede que se trate del mismo placer que siente el asceta, el fakir al lograr forzarse a realizar actos extraordinarios contra si mismo y que no tiene en realidad nada que ver con el deber sino que se trata, como lo explica Nietzche, de una expresión degenerada de la voluntad de poder, encarnada en el dominio violento del asceta sobre si mismo. El caso es que, si se eliminan esas fuentes de satisfacción, cumplir con el deber no es fuente de ninguna sensación de la cual valga la pena decir algo.

Creo que en eso radica el genio del cristianismo, al proponer no el deber sino el amor como principio rector. Por supuesto, el amor es algo mucho mas complicado que el deber, no se puede capturar en unas cuantas formulas y reglas, exige un esfuerzo personal que tiene que ver con la honestidad de cada quien consigo mismo.

Cualquier discurso que hable de “derechos” y “deberes” debe ser tratado con la mas alta desconfianza. Se trata seguramente de una falsificación, de una estafa.

El Amor Monstruo

El Amor Monstruo, novela de Louis Pauwels. Resumen y análisis. Alerta spoilers.

En una época remota en algún pueblo apacible de Francia, el doctor Antoine Billet vive una vida intrascendente con su esposa y su hija. Los problemas comienzan cuando el doctor se enreda con Madelaine, joven recientemente viuda, a la cual termina visitando todas las noches. Detrás de su apariencia dulce, Madelaine solo obedece a su propia voluntad y se tiene a sí misma en muy alta estima. La madre de Madelaine ve en su hija la encarnación de la  clase de mujer que es por naturaleza un peligro para todo el resto de las mujeres del mundo. Es decir, la enemiga.

El doctor quiere tenerlo todo. La emoción sublime de su relación con Madelaine pero también el sentimiento de virtud que obtiene de permanecer con su esposa y con su hija. Madelaine por su parte también aspira a lo absoluto: la entrega total de su amante y la ausencia de toda duda es el único precio aceptable para pagar lo que ella percibe como el sacrificio de su libertad.

Al cabo de unos cuantos meses, ante el inevitable desgaste, los dos amantes comienzan a dudar de la redención que habían creido encontrar en su relación. Desesperados al ver escapar la solución a la vida, terminan en una confrontación violenta, tras la cual Madeleine se refugia en un convento.

Herida en su orgullo, Madelaine es presa de ataques nerviosos y declara que Billet tiene un pacto con el demonio. Es apoyada en sus acusaciones por Victoria, la esposa de un vendedor de pollos, quien estaba enamorada del doctor, sin ser correspondida, y por un abogado que participa en la fabulación para conquistar a su propia esposa, quien encuentra en todo el asunto un placer perverso.

Al final del libro, justo antes de ser llevado a la hoguera por la Inquisición, el doctor concluye filosóficamente que tanto él como Madelaine siempre estuvieron enamorados unicamente de si mismos, y que si bien en ese juego ella había salido ganadora, él prefería su propio final.

La novela fue inmortalizada sobre todo por la mención que hace de ella Serge Gainsbourg en “Initials B.B.” :

Une nuit que j’étais
A me morfondre
Dans quelque pub anglais
Du coeur de Londres
Parcourant l’Amour Monstre de Pauwels
Me vint une vision…

amour-monstre

Conseguido en eBay

Viejos jugando petanca

En mi antiguo blog alguna vez escribí (hace tal vez como 10 años) algo sobre el juego francés conocido como petanque, familiar del turmequé y de todos los demas juegos que se basan en lanzar algun objeto a travez del aire, a una distancia respetable y donde la valía del contendiente se mide por su tino y capacidad de concentración bajo el estrés de la competición. (Ver la teoria del eterno retorno de Nietzche).

Cuando vengo del trabajo a la casa en el carro, a veces, para  ahorrarme un pequeño trancon en una avenida que hay, corto camino por unas calles de barrio. He observado que como a las 5:30 de la tarde hay con frecuencia un grupo nutrido de viejos y viejas jugando Petanque en una polvareda de un parque. Hartos, como 30. Eso no tiene nada de raro ni es digno de ser contado, excepto porque cada vez más me dan ganas de parar el carro, bajarme, y unirme a ese grupo de ancianos. Me imagino venciendo la incomodidad inicial para luego, con el tiempo, hacerme amigo de ellos hasta que finalmente pueda luego llegar a cualquier momento con frescura “qué? como van? quien va ganando?” “Que hubo, Therese, como van los nietos”, “hey, Jean Marie”.

Debe ser sintoma de soledad, o de quien sabe que.

Los muertos vivientes

Yo soy de los que he contribuido a fomentar la idea de que Facebook y Twitter “mataron los blogs”. Vengo a hacer mi mea culpa. Facebook y Twitter si han hecho que la gente escriba menos en blogs, pero lo dañino ha sido crear la idea de que los blogs estan muertos. Yo leo varios que todavía estan activos. Algunos más que otros, pero muertos no están.

Recomiendo sobre todo el blog de Juan David sigue ahí, mejor que nunca. Historias de la vida real y filosofía práctica a la lata. Mención especial además por actualizarlo frecuentemente. Lean también el blog de  Javier, que parecía muerto pero ha revivido ultimamente, fiel a su estilo de glamour literario. El blog de reflexiones de Ana Mesa, depurado y al punto. Otras reflexiones, pero con algo de diario personal, el blog de Aleyda, con multiples historias contadas con estilo. Más historias buenas en el blog de Andrés Salcedo.

Si conocen otros blogs (colombianos) buenos, por favor recomienden.

De resto, bien.

Sobre el carro

Muy bueno este post de juglar del zipa sobre la ausencia de carro en su casa (ojo, la ausencia de carro, no “la falta de carro”, que es muy distinto). Me gustó la parte donde habla de esa ausencia de carro como otro elemento más de los que hacían de la suya una familia sui-generis, algo con lo cual me identificó un poco. Pero no voy a hablar de ese tema.

Yo también fui peatón radical, hasta hace unos tres años, cuando me fui a vivir a un sitio donde era imposible vivir sin carro. Ahora tal vez podría, pero se me complicaría la vida. La gente amiga del carro muchas veces siente como una agresión que se hable de lo insostenible que es el modelo de ciudad basado en el carro particular. Hace unos días escuchaba en la radio de derecha populista acá a los locutores diciendo que “en la vida real, nadie va a renunciar a su carro. Las familias van a tener dos, tres y hasta cuatro carros por familia, y eso está bien. La única manera de solucionar el problema es agrandando las autopistas y construyendo más parqueaderos”. Así tal cual, sin ninguna ironía.

Tener carro embrutece.

 

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