Twitter, caso de estudio

Hace poco Twitter anunció nuevas medidas que restringen el desarrollo de aplicaciones basadas en su infraestructura por parte de terceros, sepultando cualquier ilusión que pudiera haber sobre Twitter como plataforma abierta.

Este desenlace, aunque decepcionante, no es sorprendente. Como muchos otros negocios en internet, Twitter adoptó la premisa de “crecer rapido, preocuparse por la plata despues”, financiandose con capital de riesgo. Ahora es el momento de hacer plata y este tipo de inversión exige que Twitter no solo tenga que hacer plata sino que tiene que ser mucha. Como no hay un millón de maneras distintas a vender pauta cuando se ofrece un servicio gratuito, Twitter debe proteger a toda costa su control sobre la manera como los usuarios acceden a la información. Para eso necesitan que los usuarios usen solo los programas oficiales y no el programita de fulano de tal, que podría, por ejemplo, no mostrar los tweets de propaganda.

Lo que es triste es que twitter inicialmente fomentó el desarrollo de un ecosistema de aplicaciones que, mal que bien, ayudó a que Twitter llegara a ser tan popular. Hoy en día, ¿Qué le importa a Twitter que unos cuantos ñoños estén bravos si tienen a Lady Gaga y a Justin Bieber?

Ojalá algún día alguien encuentre la manera de hacer que un sistema no centralizado* de “microblogging” sea tan cómodo de usar como lo es twitter actualmente. Mientras tanto, surgen “clubs exclusivos” estilo app.net, que prometen tratar con respeto a los usuarios (a cambio de que les paguen). Personalmente dudo que funcionen.

* como TCP/IP, como la web, como el email.

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