Fin(es) de la historia

El fin de la historia fue una idea propuesta por Francis Fukuyama según la cual el ser humano habría encontrado en la “democracia liberal” la forma óptima de organización de la sociedad. Según esta tesis, en los países occidentales se habría llegado ya entonces al destino final, el horizonte infranqueable de la evolución política y económica de la sociedad.

Los escépticos de esta teoría señalan lo tremendamente afortunados que tendríamos que ser para haber nacido en esa minúscula porción de la historia en el que se descubrió ese equilibrio estable e ideal que se supone va a perdurar eternamente de aquí en adelante. (Una suerte casi tan grande como la que supone creer que dios mandó a su único hijo a la tierra después de 200.000 años de existencia del ser humano y que justo a nosotros nos toco nacer apenas unos siglos después).   

Creo que se puede hablar de un fenómeno mas general, la imposibilidad del ser humano a pensar en las costumbres e ideas de su propia época como otra cosa diferente a “la manera natural”, la manera final, la más apropiada a la naturaleza del ser humano. Y esto a pesar de que basta mirar hacia el pasado para darse cuenta que las personas de otras épocas sentían lo mismo sobre sus propias idiosincrasias (o simplemente observar otras culturas). Es imposible sustraerse a ese fenómeno. Probablemente ni siquiera podemos saber exactamente cuales son nuestros propios “fines de la historia” en los que creemos firmemente sin haberlos nunca articulado explicitamente. Aquellas ideas de las que sospechamos y sobre las cuales podemos elaborar una crítica (el capitalismo, la familia tradicional, etc) ya han perdido su status de “fin de la historia”, por más hegemónicas que sean. Los verdaderos “fines de la historia” son aquellos para los cuales ni siquiera podríamos imaginar que existe una alternativa, ni tenemos el lenguaje apropiado para hablar de ella. Por definición, son aquellos sobre los cuales no estamos conversando.

3 Comments

  1. Ana María
    October 6, 2015 #

    Simultáneamente es difícil evaluar la importancia del tiempo que a uno le toca vivir y a todos nos tocan tiempos tremendos, ¿no? Caigo en cuenta, con esto que escribes, que yo siempre he pensado que la civilización llegará cuando haya algún tiempo que sea menos convulso que todos los que han pasado porque ninguno ha dejado de serlo. Pero a eso no creo que lleguemos.

  2. alfabravoteam
    October 22, 2015 #

    Me acordé de los que decían que la física se acababa con la Termodinámica. Que pa qué seguíamos si con eso ya estaba todo dicho. Y vea.

  3. Javier
    October 25, 2015 #

    Una cosa chistosa es que al mismo tiempo que se da por natural todo lo actual también hay una tendencia a sentirse “al borde del colapso”: no solo estamos en el momento perfecto sino que es un estado frágil que está a punto de ser destrozado. En el caso de lo de Fukuyama el pero catastrófico viene con el ‘Clash de las civilizaciones’: la amenaza de que todo lo alcanzado se puede ir perfectamente para el carajo por culpa de los bárbaros que no quieren adoptar el modelo óptimo. Es medio paradójico que esas dos posiciones tiendan a coexistir.

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