La calle

Una vez sentí la presencia fuerte de la calle a los 11 años, cuando terminé medio perdido por la noche en la Caracas con sesenta y algo y sin plata para el bus. Esos sustos son importantes para el funcionamiento de la sociedad, son lo que hace que los seres humanos terminemos trabajando 40 años en una oficina de 9 a 5 todos los días, a cambio de no terminar en la calle.

En otra de sus acepciones, la calle es también eso que permite clasificar a los hombres según si tienen mucha o poca (calle). Yo soy de los que no tiene nada de calle, pero entiendo la utilidad de esa escala. En el ejercito conviví con gente a la que se le adivinaba bastante calle. Silvestres bestiecitas de presa y, aunque en alguno que otro había algo de nobleza, algo de inteligencia o de inocencia, a la mayoría no se les hubiera sacado cualidad que los redimiera ni a patadas. El más aguerrido, el más vicioso era uno al que le decían “Loquillo” y del que tengo la total certeza de que tiene que estar o muerto o en la carcel.

En la calle tal vez se goce la libertad de vivir al margen del sistema, quien sabe. Yo creo que eso es verdad, pero sospecho que solo para aquellos que no se atortolan nunca. Los demás tienen que vivir asustados. Si tuvieran opción, harían parte del ejercito de buenos ciudadanos que nos levantamos todos los días a barrer hacia afuera con nuestras escobas para que la calle no se meta mucho.

5 Comments

  1. Juan David Vélez
    November 27, 2015 #

    Uno tiene que seguir su destino, te tocaba hacer esta entrada, vos lo dijiste. ¿uno puede huir de su destino y no hacer lo que le toca? fijo sì.

    Oì, te voy a molestar mucho a punta de comentarios, porque ese tema como has visto me interesa mucho. Lo primero de lo que quiero hablar es de un concepto que se llama decencia. ¿hay gente decente? yo creo que sì, yo no soy uno, pero hay gente decente. Hay grados de decencia. Me refiero a esta acepciòn que es muy bonita “Honradez y rectitud que impide cometer actos delictivos, ilícitos o moralmente reprobables.” Bueno, el caso es que yo conozco triple hijueputas, pero de verdad hijueputas, como esos manes de la entrada de Jorge, y con cero calle ni ellos ni su familia. Pero pues, hijueputas es hijueputas. Y de verdad, creeme, he conocido gente muy muy muy decente que es de la calle. Obvio que yo sè que eso no dice nada ni permite sacar ninguna conclusiòn, no se puede sacar ninguna conclusiòn de las pocas personas que yo conozco. Y ademàs no me interesa la conclusiòn. Pero es un hecho que yo he conocido gente asì.

    Bueno, pero como siempre las credenciales porque lo que importa es ¿quien lo dice?: yo no tengo nada de calle y soy el man más cobarde del mundo. Pero he conocido gente de la calle, no mucha, ni los màs de la calle del mundo, pero sì he conocido un poquito.

    Lo otro que quiero decir por ahora es que un amigo de mi universidad gomela trabaja en un negocio que es de gente de la calle, y se mueve ahì como un pez en el agua. Y ni el ni su familia son de la calle. Yo antes iba al negocio de èl, y jueputa, el man como si hubiera vivido en la calle toda la vida: la valentìa, la malicia para conocer a la gente. (casualmente ayer nada màs me lo encontrè)

    • sergio
      November 27, 2015 #

      Si, yo creo que entiendo eso que quieres decir, a mi tambien me parece muy clave eso de que la decencia, o la nobleza no se, es una cosa independiente que hace parte de la esencia de la gente, que sea en la calle o no, en todas partes hay. Esa cualidad es muy tremenda, me interesa mucho. Una cosa que me llamo la atencion del post de Jorge es donde dice que a los malandros se les veia la maldad en los ojos, y a mi me parece que eso casi siempre es cierto, que la gente decente y la no decente se distinguen bastante en la mirada.

      Mira que yo iba a poner tambien que lo de la calle no es cuestion de plata, es muy cierto eso que dices que tiene que ver con la malicia y el no atortolarse.

  2. Juan David Vélez
    November 27, 2015 #

    Hubo algo que me impactò mucho. La pelicula la vendedora de rosas fue inspirada en algo que le ocurriò a Victor Gaviria en un orfanato. Allá conoció una niñita que le impresionó mucho cuando era niña, la niña le llamó la atención (Victor Gaviria estaba en el orfanato trabajando, conociendo los niños, pero eso fue muchos años antes de la pelicula, existe un video de la pelaita en el orfanato, yo un dìa lo vi en un documental). Despuès varios años despuès se la encontró en la calle, la niña dirigìa un grupo de ladrones. Él cuenta que la niña era muy fuerte, que la niña le dijo que no se prostituia porque prostituirse era para gente pobre de espiritu. De verdad me parecen unas bobadas las cosas que me impresionan, pero es que parece que uno no puede huir de su destino y lo que le va a impresionar, sea bobo o no, le va a impresionar.

    Bueno, pero en las palabras de Victor Gaviria

    “En algún momento pensé que la protagonista de la vendedora era una persona disparatada, díscola, pero yo me imaginaba un término medio de la vida en la calle, que no era solamente caos y desorden, sino que mantenía una esencia que la protegía de todo. Cuando conocí a Mónica Rodríguez me proyectó eso; era ladrona, vivía ensacolada, y aun así, era una persona que permanecía en su sitio, justa, en la que podías confiar. Así era Lady Tabares”

    Ayer un man, un negro grande y bien vestido, se me acercó a pedirme plata así: “yo soy un justo, un hombre de dios, pero fui victima de la violencia, soy un desplazado, y necesito sostener a mi familia”.

    “Yo soy un justo”, tremenda carta de presentaciòn la de ese señor.

  3. Juan David Vélez
    November 27, 2015 #

    Una vez Cristina Velez puso un cuadro en tuiter y dijo que era el cuadro preferido del papà de ella. Que el papà le decìa “mira, ahì estàn todas las emociones humanas”. Hay algo que yo pienso de la gente de la calle, y es que conocen mejor que los que no somos de la calle todas las emociones humanas. Fijo estoy equivocado.

    Igual, sostengo que ni ser decente ni conocer todas las emociones humanas son el sentido de la vida. Yo no creo que dios nos haya hecho para ser decentes, tampoco para conocer todas las emociones humanas

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