Más sobre los derechos

Un derecho fundamental es una norma elevada al plano de lo sagrado. La regla de no matar se convierte en el derecho a la vida, la regla que impide al estado crear reglas que prohiban a la gente decir tal o cual cosa se convierte en el derecho a la libre expresión, y así. La sacralización de esas normas como lo que es incuestionable las convierte en aquello que está por encima de la cultura, de la opinión, de la época, etc. Así es como la discusión sobre si la propiedad es un derecho o una “función social”, como dice la constitución del 91, es indistinguible de un debate religioso. Los derechos son una especie de dios light. Pasé lo que pasé, los derechos estarán ahí, como dios. De alguna manera son un truco de ilusionista para que uno pueda seguir siendo religioso sin decirlo, sin perder la ilusión de racionalidad. Pareciera que la necesidad de inamovibles es una de las cosas realmente inherentes al ser humano.

 

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